Lesiones del LCA y mujer

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Está comprobado que la incidencia de la rotura del Ligamento Cruzado Anterior de la rodilla es mayor en las mujeres que en los hombres.

Para empezar, la lesión se puede producir con un golpe directo o sin ningún tipo de contacto: al aterrizar de un salto, por una parada brusca, por un giro o un cambio de dirección… Es en esta segunda opción donde se producen más roturas: del 70 al 78 % de los casos (Voskanian, 2013).

En las mujeres el dato es más acusado, pues presentan una proporción de 2 a 8 en las roturas sin contacto. Entre los factores que provocan esta estadística está la construcción anatómica, la carga hormonal cíclica y los aspectos neuromusculares: grado de laxitud, ángulo Q, habilidad, etcétera. (Michaelidis et al., 2014)

La mujer presenta también una mayor tendencia al pie plano, por construcción anatómica y por la acción hormonal. Este tipo de pie hace que aumente la rotación de la tibia y con ello la tensión del LCA, facilitando su rotura.

Las diferencias anatómicas y biomecánicas se pueden resumir así:

–       Valgo de rodilla

–       Desequilibrio entre cuádriceps y femoral, lo que provoca mayor tensión en el LCA

–       Dominancia: la mayor dominancia de un lado sobre el otro, esta diferencia entre lado derecho y lado izquierdo es mayor que en los hombres. Provoca menor control de la oscilación del tronco en la recepción de saltos, cambios de dirección, frenadas.

–       Incremento del ángulo Q: debido a la mayor anchura de la cadera de las mujeres y la menor longitud de fémur hace que este ángulo sea mayor que en los hombre, tiene una tendencia muy clara al valgo de la rodilla y genera, por tanto, más tensión en el LCA.

–       La laxitud generada por los estrógenos y el desequilibrio entre femoral y cuádriceps también provocan mayor tensión en el LCA.

Por último, el ciclo hormonal que se desarrolla a lo largo del ciclo menstrual es un factor más que se une a todo lo anterior y hace que haya fases del ciclo en las cuales sea más fácil una lesión de LCA. Una de las fases que más incidencia tienen en esta lesión es en la ovulatoria, pues el estrógeno hace que los ligamentos tengan mayor laxitud. También tiene más riesgo los días cercanos al inicio de la menstruación, por la secreción de relaxina. Si además tenemos en cuenta que esta hormona hará que el arco plantar pierda tensión, unido al pie plano, y la mayor rotación de la tibia que hemos comentado antes, hará que sea más fácil la rotura del LCA.

Se ha observado que las mujeres que toman anticonceptivos hormonales tiene menos riesgo de lesión, aunque esto no significa que sea un método preventivo.

El remedio más eficaz es conocer las diferencias y especificidad que presenta la mujer y aplicar la metodología de entrenamiento correcta.

 

CONSEJOS DE ENTRENAMIENTO PARA PREVENIR

1.- Debemos aumentar el trabajo de fuerza del pie y tobillo con elásticos.

2.- Es importantísimo hacer bloques de trabajo de alta intensidad y volumen de propiocepción en todas sus variantes, estático y dinámico.

3.- Hay que desarrollar más la musculatura flexora, los femorales, para compensar el desequilibrio muscular.

4.- Aumentar el trabajo de fortalecimiento del core, mediante posturales e isométricos.

5.- En los deportes de riesgo (baloncesto, voleybol, fútbol, saltos…) debemos evitar los ejercicios de aterrizaje, giro, frenado, torsión, etc… en las fases ovulatoria y prerregla y los tres primeros días de regla.

FUENTES DOCUMENTALES

Engstrom B, Johansson C, Tornkvist H. Soccer injuries among elite female players. Am J Sports Med. 1991;19:372-375.

Zillmer DA, Powell JW, Albright JP. Gender-specific injury patterns in high school varsity basketball. J Womens Health. 1992;1:69-76.

Kennedy JC, Weinberg HW, Wilson AS: The anatomy and function of the anterior cruciate ligament: as determined by clinical and morphological studies. J Bone Joint Surg (Am) 1974;56(2):223-235)

Huston LJ, Greenfield ML, Wojtys EM (2000). Anterior cruciate ligament injuries in the female athletes. Clinical Orthopaedics and related Research, 372, 5063

Boden BP, Dean GS, Feagin JA, et al: Mechanisms of ACL injury. Orthopedics, 30 182-188

Pollard, C., Sigward, S., & Powers, C. (2010). Limited hip and knee flexion during landing is associated with increased frontal plane knee motion and moments. Clinical Biomechanics, 25(2), 142-146.

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Liu SH, Al-Shaikh Ra, Panossian V, Finerman GA, Lane JM (1997). Estrogen affects the cellular metabolism of the anterior cruciate ligament. The American Journal of Sports Medicine, 25.5, 704- 708.

Schmitz RJ, Ficklin TK, Shimokochi Y, Nguyen AD, Beynnon BD, Perrin DH, Shultz SJ. Varus/valgus and internal/external torsional knee joint stiffness differs between sexes. Am J Sports Med. 2008;36:13801388

Ramesh R, Von Arx O, Azzopardi T, Schranz PJ. The risk of anterior cruciate ligament rupture with generalised joint laxity. J Bone Joint Surg Br. 2005;87(6):800803

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